Vasijas del centro de Moxos conservadas en el Museo BASA, materiales de las cajas de Erland Nordenskiöld abiertas en 2025 e imágenes LiDAR de El Cerrito acercan la historia amazónica de Bolivia al público internacional. La arqueóloga boliviana Carla Jaimes Betancourt participa como co-curadora.

La historia y el patrimonio arqueológico de los Llanos de Moxos, en el departamento del Beni, Bolivia, tienen una presencia destacada en “El legado de la Amazonía. Arte y arqueología” (“Das Vermächtnis Amazoniens – Kunst und Archäologie”), la exposición internacional inaugurada el pasado jueves 29 de octubre en el Museo Rietberg de Zúrich. La muestra reúne obras, investigaciones y perspectivas indígenas que invitan a comprender la Amazonía como un espacio de creación artística, conocimiento y transformación de paisajes a lo largo de milenios.

La participación boliviana conecta cuatro conjuntos de testimonios de esa historia: las vasijas procedentes del centro de Moxos que Kelm llevó a Alemania en la década de 1970 y que hoy se conservan en el Museo BASA de la Universidad de Bonn; las colecciones reunidas por el investigador sueco Erland Nordenskiöld a comienzos del siglo XX, actualmente custodiadas en el Museo de las Culturas del Mundo de Gotemburgo, Suecia; las vasijas de la región del río Iténez o Guaporé que forman parte del legado de Riester en el Museo de las Culturas de Basilea, Suiza; y las imágenes de El Cerrito obtenidas mediante tecnología LiDAR (Light Detection and Ranging). En conjunto, estos materiales muestran cómo el estudio de colecciones históricas y las nuevas herramientas de documentación permiten ampliar el conocimiento sobre una región fundamental para la arqueología amazónica.

Carla Jaimes Betancourt, Fernanda Ugalde y Cristiana Barreto, co-curadoras de la exposición: "El legado de la Amazonía. Arte y arqueología". Foto: Museo de Rietberg.

Carla Jaimes Betancourt, arqueóloga boliviana, profesora de Patrimonio Cultural de las Américas en la Universidad de Bonn y responsable del componente de Arqueología del Grupo de Trabajo para los Llanos de Moxos (GTLM), participa como co-curadora de la exposición, junto con María Fernanda Ugalde y Cristiana Barreto. Su trabajo en Moxos comenzó en 1999 y constituye uno de los vínculos entre las investigaciones de campo, las colecciones conservadas en Europa y los contenidos de la muestra.

Vasijas de Moxos que salen del depósito y vuelven a encontrarse

Entre las piezas presentadas se encuentran vasijas procedentes del centro de Moxos que forman parte de las colecciones del Museo BASA —la Colección de las Américas de Bonn— y se muestran por primera vez en una exposición. Su presencia en Zúrich permite acercarse a las formas, los conocimientos técnicos y las representaciones corporales de las sociedades que habitaron la Amazonía boliviana.

La reunión de obras habitualmente separadas por miles de kilómetros también propicia encuentros inesperados. Es el caso de dos representaciones de mujeres embarazadas que pueden volver a mirarse en el espacio de la exposición. Más allá de sus trayectorias particulares, su proximidad abre preguntas sobre el cuerpo, la gestación, la memoria y la continuidad de la vida en las sociedades amazónicas.

Figurinas de cerámica provenientes de San Joaquín (Beni) y Sararem (Brasil) que representan mujeres embarazadas. Foto: Carla Jaimes / UniBonn.

Figurinas de cerámica provenientes de San Joaquín (Beni) y Sararem (Brasil) que representan mujeres embarazadas. Foto: Carla Jaimes / UniBonn.

Una de las figuras del BASA inspira el texto de Jaimes Betancourt incluido en el catálogo, titulado “Ella vive en Bonn desde antes que yo”. La autora relaciona su propia trayectoria entre Bolivia y Alemania con la de una figura que pasó décadas conservada en un depósito europeo. Esa aproximación personal invita a mirar las piezas como portadoras de historias, desplazamientos y relaciones con sus lugares de origen, además de reconocer su calidad artística y su valor científico.

Las cajas de Nordenskiöld: una espera de quince años para investigar un pasado más antiguo

Otra de las historias centrales es la apertura de las cajas que contenían materiales arqueológicos reunidos por Erland Nordenskiöld en la Amazonía boliviana. Durante más de un siglo, parte de estas colecciones permaneció guardada en cajas de transporte y fuera del alcance de un estudio detallado. Los materiales se conservaron durante largo tiempo en Estocolmo y posteriormente fueron trasladados a Gotemburgo, donde se abrieron nuevas posibilidades de investigación.

Para Jaimes Betancourt, esta historia tiene un significado especial. En 2010, al concluir su doctorado sobre la cronología cerámica de la Loma Salvatierra, advirtió que las publicaciones de Nordenskiöld describían materiales que no aparecían en la secuencia que ella había estudiado. El investigador sueco había sido el primero en excavar la Loma Velarde y había encontrado, bajo las ocupaciones vinculadas con la construcción de los montículos, evidencias de una ocupación anterior.

Mientras que los grandes asentamientos de la tradición Casarabe se desarrollaron aproximadamente entre los años 500 y 1400 d. C., la cerámica más antigua de Loma Velarde remite a una historia previa, con otras formas y maneras de trabajar el barro. La colección constituye hasta ahora el único testimonio cerámico disponible de esa ocupación anterior en el sitio. Su importancia radica en la posibilidad de investigar sociedades y tradiciones que las excavaciones más recientes todavía no han permitido documentar allí de la misma manera.

Analizar estos materiales fue el objetivo de su primer proyecto posdoctoral. Sin embargo, el museo de Estocolmo no autorizó entonces el acceso, alegando falta de personal y las condiciones en que se encontraban las cajas. La investigación debió esperar. En 2025, quince años después, el apoyo del museo de Gotemburgo hizo posible abrirlas y examinar directamente los materiales que hasta ese momento conocía a través de las publicaciones.

Cajas utilizadas por Erland Nordenskiöld para el transporte de las colecciones arqueológicas y etnográficas de los Llanos de Moxos a Suecia. Foto: Carla Jaimes / UniBonn.

Cajas utilizadas por Erland Nordenskiöld para el transporte de las colecciones arqueológicas y etnográficas de los Llanos de Moxos a Suecia. Foto: Carla Jaimes / UniBonn.

La apertura permitió retomar preguntas sobre el amplio período anterior al desarrollo de los montículos, aproximadamente entre 2000 a. C. y 500 d. C. Ese horizonte temporal no equivale a una datación precisa de cada pieza: establecer las secuencias y relaciones entre las distintas ocupaciones es parte de la investigación pendiente. De dónde procedían estas poblaciones, cómo vivían y qué ocurrió con sus tradiciones son interrogantes que la colección permite volver a plantear.

La exposición recoge también la dimensión institucional de esta historia. Para Jaimes Betancourt, los museos deben cumplir una función comparable a la de las bibliotecas: conservar los materiales y permitir que sean consultados, investigados y puestos en diálogo con las sociedades de las que proceden. La apertura de las cajas representa así una oportunidad para generar conocimiento y revisar las responsabilidades de las instituciones que custodian patrimonio amazónico lejos de sus territorios de origen.

El Cerrito: una arquitectura de tierra que puede verse desde Suiza

La presencia de Moxos no se limita a las vitrinas. La exposición incorpora imágenes LiDAR de El Cerrito, que permiten al público observar la configuración de un paisaje arqueológico monumental del Beni. Plataformas, elevaciones, recintos y conexiones con el entorno hacen visible una arquitectura construida principalmente con tierra y una planificación territorial que resulta difícil comprender desde una observación aislada a nivel del suelo.

LiDAR es una tecnología de medición mediante pulsos láser que permite generar modelos precisos del relieve. Una parte de los pulsos alcanza el suelo a través de los espacios entre la vegetación; después, el procesamiento de los datos permite distinguir la superficie del terreno. Las imágenes resultantes revelan relaciones entre construcciones, caminos y otras modificaciones del paisaje que pueden permanecer ocultas bajo la cobertura vegetal.

Mapa de regiones de la Amazonía en las que existen registros arqueológicos. Foto: Carla Jaimes / UniBonn.

Mapa de regiones de la Amazonía en las que existen registros arqueológicos. Foto: Carla Jaimes / UniBonn.

En El Cerrito, estas visualizaciones acercan a visitantes de otras partes del mundo la escala de las obras realizadas por las sociedades de Moxos. También ayudan a cuestionar una idea todavía extendida: que la Amazonía habría sido un territorio sin grandes asentamientos ni transformaciones humanas antes de la llegada europea. La documentación del relieve debe complementarse con excavaciones, análisis de materiales y dataciones para comprender cuándo y cómo se construyeron y utilizaron las distintas estructuras.

Bolivia en una nueva historia de la Amazonía

El recorrido reúne paisajes construidos, cerámica, arte rupestre y conocimientos transmitidos por comunidades indígenas. Su propuesta permite reconocer la diversidad de las sociedades amazónicas, sin reducirlas a una cultura única ni presentarlas como parte de un pasado desaparecido. Las relaciones entre seres humanos, plantas, animales, ancestros y territorios constituyen uno de los ejes que conectan las obras con formas de conocimiento que continúan vivas.

En ese contexto, Moxos aporta una perspectiva decisiva. Sus montículos, caminos, canales, áreas de cultivo y asentamientos muestran distintas maneras de habitar ambientes sujetos a inundaciones y sequías estacionales. Las investigaciones permiten comprender estas obras como parte de paisajes históricos en los que la vida social, el manejo del agua y la producción de alimentos estuvieron estrechamente relacionados.

Para Bolivia, la participación en esta exposición internacional amplía la visibilidad del patrimonio del Beni y de las investigaciones desarrolladas en la región. Al mismo tiempo, invita a reflexionar sobre el acceso a las colecciones, la participación de las comunidades y la protección de los sitios arqueológicos frente a los cambios de uso del suelo. La conservación de una vasija en un museo y el cuidado del territorio del que procede forman parte de una misma responsabilidad hacia la historia y su futuro.

Información de la exposición

Título original: Das Vermächtnis Amazoniens – Kunst und Archäologie.
Lugar: Museo Rietberg, Zúrich - Suiza.
Inauguración: 29 de octubre de 2026.
Apertura al público: del 30 de octubre de 2026 al 14 de marzo de 2027.
Co-curadoras: María Fernanda Ugalde, Cristiana Barreto y Carla Jaimes Betancourt.
Más información: https://rietberg.ch/ausstellungen/das-vermächtnis-amazoniens

Grupo para los Llanos de Moxos